Respuestas claras antes de empezar.
Alcance, tiempos, cambios y decisiones explicados como parte del proceso.
¿Cuánto tarda un proyecto?
Depende del alcance, los flujos y las integraciones. Después del diagnóstico definimos etapas y un calendario realista antes de avanzar.
¿Podemos hablar antes de empezar?
Sí. La conversación inicial sirve para entender el problema, ordenar prioridades y decidir cuál es el próximo paso más útil.
¿El diseño se adapta a nuestra marca?
Sí. Trabajamos sobre la identidad disponible y definimos un sistema visual consistente con el alcance, los contenidos y los usuarios del proyecto.
¿Qué pasa después de la entrega?
El acompañamiento, mantenimiento y evolución se acuerdan según el tipo de solución y el alcance contratado. Los próximos pasos quedan documentados.
¿Qué necesitamos tener preparado?
Alcanza con explicar el problema y compartir el material disponible. Si faltan definiciones, las ordenamos durante el diagnóstico.
¿El proceso puede ser remoto?
Sí. Reuniones, entregables y validaciones pueden organizarse de forma remota con responsables y decisiones claramente registradas.
¿Cómo se gestionan los cambios?
Los ajustes se evalúan contra el alcance y la etapa actual. Así distinguimos una corrección de una nueva necesidad y evitamos sorpresas.
